Una web bonita no basta si no te trae clientes
Muchos pequeños negocios tienen una web que se hizo hace años, que se ve mal en el móvil o que nadie sabe cómo actualizar. Otros directamente no tienen web y dependen solo del boca a boca, de Instagram o de que alguien les recomiende en un grupo de WhatsApp. En los dos casos pasa lo mismo: cuando un cliente nuevo te busca en Google, no encuentra nada claro, duda y acaba llamando a otro.
Una página web para un pequeño negocio tiene que hacer tres cosas muy concretas: que te encuentren, que entiendan en pocos segundos qué ofreces y que les resulte fácil contactarte. Si falla cualquiera de las tres, la web es un gasto en vez de una herramienta.
Cómo diseño la web de tu negocio
Antes de pensar en colores, me interesa saber cómo trabajas, quién es tu cliente y qué quieres que haga cuando entre en la web: llamarte, pedir cita, reservar mesa, pedir un presupuesto o pasarse por la tienda. A partir de ahí ordeno el contenido para que lo importante esté arriba y el botón para contactar esté siempre a mano.
El diseño se hace primero para el móvil, porque es donde te va a ver la mayoría de la gente. Después se adapta a tablet y ordenador. Cuido que los textos se lean bien, que los botones tengan un tamaño cómodo para el dedo y que la página cargue rápido incluso con poca cobertura, algo que en muchos pueblos de la Sierra de Cádiz o de la Serranía de Ronda se nota.
También dejo la web preparada para Google desde el principio: cada página con su título y su descripción, direcciones limpias, imágenes optimizadas, datos estructurados para que Google entienda qué es tu negocio y dónde trabajas, y un mapa del sitio. No es magia ni garantiza el primer puesto, pero sin esa base es muy difícil posicionar.
Para qué negocios encaja
Trabajo sobre todo con negocios locales y pymes: restaurantes y bares, peluquerías y centros de estética, talleres, tiendas, alojamientos, profesionales y empresas de servicios. Algunos necesitan una web sencilla para presentarse; otros, una web que además reciba reservas, pedidos o consultas. La idea es empezar con lo que de verdad necesitas y dejar la puerta abierta para crecer después con reservas online, una tienda o pedidos online o automatizaciones.
Si quieres ver ejemplos reales, en la página de clientes tienes webs que ya están funcionando, como la de Arunda Bikes en Ronda o la del restaurante Casa Palmero en Setenil de las Bodegas.
Lo que no vas a encontrar
No hay permanencia ni letra pequeña. No te vendo un paquete con cosas que no vas a usar. Y no hablas con un comercial que luego pasa tu proyecto a otra persona: hablas conmigo, que soy quien diseña y programa tu web, antes, durante y después de publicarla.
Si ya tienes una web y quieres rehacerla, revisamos qué páginas tienen visitas y cuáles no, mantenemos las direcciones que Google ya conoce (o las redirigimos bien) para no perder posiciones y la renovamos con un diseño actual.
Cuánto cuesta y cuánto tarda
El precio depende del número de secciones, de si hay que escribir los textos desde cero y de si la web necesita funciones como reservas o pedidos. Por eso no doy un precio cerrado sin conocer el proyecto, pero sí un presupuesto por escrito antes de empezar, sin sorpresas. El plazo también depende sobre todo de lo rápido que tengamos textos y fotos; te lo doy junto al presupuesto.
Escríbeme por WhatsApp, cuéntame a qué se dedica tu negocio y te digo qué haría yo en tu lugar.